LA ENFERMEDAD EN SI

A pesar de que la adicción ha sido definida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud
desde hace muchos años, muchas personas siguen creyendo que es un hábito o un vicio. Por este motivo, sigue siendo estigmatizada y desafortunadamente

tanto la persona adicta como las personas que la
rodean evitan hablar del tema por temor al juicio
de los demás y por pensar que no tiene solución.

Resulta paradójico pensar que otras enfermedades crónicas que carecen de solución son atendidas y respetadas, mientras que la adicción, que sí tiene solución, sea considerada con tanta desesperanza y vergüenza.

La adicción a las drogas tales como el alcohol, la cocaína, el hachís, las de "diseño", los medicamentos de prescripción, o cualquier sustancia psicoactiva que haya tomado una evidente prioridad autodestructiva en la vida de una persona no tiene un solo origen. Es un fenómeno multicausal que puede presentarse en cualquier persona, sin respetar raza, religión, sexo, ni condición económica, familiar o social.

Esta enfermedad es primaria, crónica y progresiva. Primaria significa que es una enfermedad en sí, no un síntoma de otros problemas emocionales o desórdenes psicológicos. Por ser una enfermedad, es una condición involuntaria que impide que la persona adicta ejerza el autocontrol, a diferencia de quien no la padece; por este motivo es una cruel equivocación insistir en que la persona tenga "fuerza de voluntad" para dejar de intoxicarse.


LA ENFERMEDAD EN LA PERSONA

La persona adicta tiene dos características fundamentales: obsesión por su droga de preferencia y compulsión al consumirla. Asimismo, su enfermedad se caracteriza por el autoengaño, que le impide aceptar que la padece, así como la negación de que sus problemas y consecuencias están relacionados con su consumo. No sabe que está enferma, por lo que llega a creer que es inferior a los demás y que sería inútil intentar vivir sin la o las sustancias. También vive convencida de que no necesita ayuda, o bien, que nadie podría ayudarle. Percibe a los demás y a su mundo a través de una mente intoxicada, por lo que el esfuerzo de las personas que le rodean no penetra de manera objetiva y racional.


Ningún ser humano desea intoxicarse para hacerse daño y herir a las personas que más ama. La intención es huir del dolor, manejar sus emociones, o incluso llegar a drogarse para sentirse "normal". Evidentemente, el resultado es inverso: sufre más, sus emociones están absolutamente alteradas y se siente "anormal". Estas personas son víctimas de una enfermedad poderosa que afecta a millones de personas en el mundo y que difícilmente pueden ser ayudadas directamente por sus familiares o sus amigos.


Para muchas personas alcohólicas y adictas a otras drogas, el paso más difícil ha sido el de admitir que tienen esta enfermedad y aceptar ayuda profesional. Cuando esto sucede, su proceso de recuperación se inicia. De ahí, la decisión se bifurca: el camino fácil es ponerse en manos de personas que comprenden y comparten su experiencia, para poder recibir herramientas y conocimientos necesarios para mejorar su calidad de vida. El camino difícil es intentar hacerlo a solas, una y otra vez.

LA ENFERMEDAD EN LA FAMILIA

La enfermedad de la adicción afecta a todo el sistema familiar. Las personas que conviven con un adicto también
cambian su comportamiento, ignoran sus propias
necesidades en el intento por lograr que la persona deje de
consumir. Evitan hablar del tema y en ocasiones se culpan
a si mismos, se resisten a creer que es una enfermedad,
por lo que tampoco piden ayuda profesional.


En El Olivar nuestra meta es ayudar a todas las personas afectadas por la adicción. Los familiares o allegados de nuestros pacientes participan de manera activa en el Programa Familiar durante su tratamiento y ofrecemos un año de postratamiento para ayudarles a establecer nuevos patrones que ayuden a prevenir recaídas y a recuperar un sistema funcional y sano. También hemos creado la Semana Familiar para aquellas personas que tienen a un ser querido adicto en sus vidas y no saben cómo ayudarle. Es un programa terapéutico y educativo intensivo, donde pueden iniciar su propia recuperación dando el primer paso en vez de esperar que lo dé él.